En SCANDAL nada es lo que parece ser: parece ser la historia
de Olivia Pope, pero no es tan así. Parece ser protagonizada por Kerry
Washington pero sólo en apariencia. And so on …
SCANDAL nos plantea el siguiente dilema: si he llegado a ser
el máximo jefe de todos los Servicios Secretos “oficiales” (CIA, NSA, etc.) y
aún así sigo sintiendo que puedo más, que el Presidente y todos los políticos
son mediocres, que todos son manipulables, que puedo aplicar el famoso “vamos por todo”, ¿por qué
detenerme?
Si soy tan brillante, si soy un extraordinario líder de mi
gente, que me idolatra y sigue ciegamente, si soy tan genial eligiendo mi
equipo y entrenándolo, si estoy varios pasos delante de todos, si convenzo a
cualquiera de cualquier cosa y si finalmente no tengo ningún freno ético porque
todo lo que haga estará justificado por “el bien de mi país /empresa”.
Entonces ¿por qué detenerme? ¿Por qué limitarme a mantenerme
dentro de la “estructura institucional”? ¿Por qué no hacer lo que quiero y
puedo sin ningún otro límite?
Este es el planteo que revolotea todo el tiempo sobre la trama, encarnado en el personaje de Rowan (o El Comandante) extraordinariamente actuado por Joe Morton.
Espero la vean y la disfruten.
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